Transformación

Escrito por María José Quesada

Mi cama estaba situada junto a la ventana que da a la calle. Desde allí podía escuchar a los niños que jugaban al salir de la escuela, sus risas, gritos y voces, incluso podía ver cómo volaban sus cometas.

Debido a mi frágil salud nunca tuve la oportunidad de hacer esas cosas y por eso no las echaba de menos, pero los envidiaba.

Las armas que yo tenía para correr, saltar y vivir un sinfín de aventuras eran los libros.

A través de ellos fui mosquetero; estuve en el centro de la tierra; dentro de la tripa de una ballena; en la prisión del castillo de If…

Pero un día todo cambió. Entré en un profundo sueño y cuando desperté me invadió una gran sensación de libertad y ya no hay cama ni ventana ni he vuelto a escuchar a los niños de la calle.

Ahora vuelo entre montañas, profundos valles y planeo en las corrientes de aire.

Mis armas, ahora, son alas.

Soy Halcón, Rey, Centinela del cielo.

Foto del avatar

María José Quesada

Artículos: 25