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Cuaderno de bitácora (fragmentos)

Escrito por Foto del avatarMorgana de Palacios

Quedarán los poemas cuando todo se acabe.
Poemas en el aire como cartas absurdas que no esperan respuesta.
O no, porque si tengo un resto de lucidez cuando llegue el momento, voy a quemarlo todo, hasta el recuerdo de la sangre con que le di la espalda a la que pude haber sido, de no empecinarme en la palabra.

Nadie me va a heredar las noches de penumbra y párpados cosidos, la boca sin mordaza.

Sólo el silencio es realmente mío y es humo inútil en el cristal del tiempo.
Nadie va a pelear por él.


Yo soy una de cal y otra de arena.
Intento el equilibrio, sobre una cuerda floja, o en un alto trapecio.
Ser justa por encima de mí y de lo que me gusta.
Así me va.

**

La bondad es, a veces, una careta infalible para no tomar partido.
Por eso triunfan los malos.
Tomo decisiones a diario
ergo
soy una mala sin máscara.

**

El hombre es una jauría desatada sobre el mundo.
Eres un perro más que a dentelladas quieres frenar su avance con los mismos colmillos.

A veces, casi lo consigues.

**

Un predador se sacia de variadas formas.
Considérate feliz.
No nos podrán comer vivos si estamos muertos.
El pensamiento es aire.
No se come.

**

Amar a la misma bestia mística no tiene porqué unir
pero a ambos nos une su traición.
Nos parecemos tanto
que somos la misma lágrima
y somos un estruendo al recordarla.

**

Me mira desde la frontera y me llama hermanita.
No se lo cree ni él
pero no importa.
Estamos condenados a entendernos.

**

Me la juego una media de tres veces al día.
Me tiro a la piscina sin mirarla.
Milagroso, te conviertes en agua.
Me recibes.

**

Se tortura
para matar la mente inquisitiva
y sólo consigue matarme a mí
espeluznantemente vicioso.

**

Tiene una puerta negra.
Yo me visto de luto.
No sabe que atravieso su dintel
cuando me da la gana
morir de vida.

**

Yo me mojo. Me mojo. Me mojo.
Los paraguas protegen lo sucio de la piel, por eso no los uso.
Te excita mi olor
aunque no lo digas.


Yo exijo lo imposible, porque es justo eso lo que pretendes darme.

El resto no me importa porque no late en el cristal, aunque lo intente y se revele como un yogur caducado y amargo sobre mi lengua hastiada de sabores inteligentemente masculinos, audazmente femeninos, que no terminan de dar la talla que se ajuste a mis nalgas.

Estoy harta de todo.

Me parieron unívoca y no me cambio el nombre ni aunque te escriba mierda en las tres dimensiones del pecado.
Se ha detenido el tiempo. Qué más da.
Despierto del sopor epidural.

Mañana será tarde y en la espera
soy desahuciado túmulo de arena.


En lugar de perfilarme, creo que me emborrono un poco más cada golpe.

Envejecí en los últimos tres años más que en los diez anteriores.
Se me llenó la mente de arrugas y hasta peino canas por dentro de los ojos.

Ni pienso ni veo igual desde que el tiempo se hizo carne furiosa y se me abalanzó con códigos distintos para el dolor que sigue siendo el mismo.

Cualquier día me mata un coágulo de silencio en la voz de las carótidas.

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Morgana de Palacios

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