Teología de fantasmas
Escrito por
Antonio Rojas

«Deja que todo te suceda: belleza y terror.»
Rainer Maria Rilke — Cartas a un joven poeta
Algo me mira
detrás de las ventanas
como una sombra que aún busca su cuerpo.
Algo con sonido de cachorro.
Algo oscuro que se esconde como de un pecado.
Las gentes atraviesan las calles
como trajes vacíos
que un muerto vistió demasiado tiempo.
Yo solo los miro,
mientras sigo escuchando
la respiración detrás de las cortinas,
pequeñas manos golpeando los muros
para recordarme
dónde termina la memoria y comienza la música.
Llevo un mapa
de antiguas heridas guardado en un bolsillo.
No sé si aún pueda leerlo,
si es demasiada tierra para abrirla en un cuarto
donde las horas se deshacen
aplaudiendo los nombres que olvidan.
La casa aprende a respirar por la boca.
Yo respiro con ella.
La lluvia baja del techo con reverberación de campanas,
con un bosque de ecos, un mar de brújulas,
y una lámpara que insiste en llamarme por mi nombre.
La casa aplaude.
Yo dejo caer el mapa.
En algún lugar alguien dice adiós para siempre
y un disparo rompe la calma de la noche.


























