Entrevista a Leo Zambrano

Escrito por Foto del avatarRosario Alonso

«La búsqueda en la interpretación es la experiencia única del lector»

Leo Fabián Zambrano, tecnólogo de computación, nació en Guayaquil, Ecuador, en 1962.
Estudió en el Colegio Vicente Rocafuerte antes de emigrar en 1983 a EEUU, donde en el año
2000 obtuvo la nacionalidad estadounidense. Reside en EEUU hasta 2025.
Nace en una familia donde la palabra era el legado más preciado, Leo Fabián Zambrano creció bajo la sombra poética de su abuelo Juan de Dios Zambrano, diputado y poeta. En la actualidad se siente identificado con la obra lírica de su abuelo, un poeta montubio, soñador y amante de la vida frugal. La obra de ambos invita a valorar la sencillez, la esperanza y la conexión con la tierra.
Leo Fabián Zambrano se encontró habitando una frontera lingüística: un español que recupera con esfuerzo a través de los años. Es precisamente en esa dificultad donde encuentra su fuerza creativa. Su obra se aleja de la retórica extensa para refugiarse en el poema breve. Sus versos son destellos de precisión; pequeñas estructuras donde cada palabra debe ganar su derecho a existir para compensar el silencio de la lengua perdida. En su poesía, lo que no se dice es tan vital como lo escrito, convirtiendo la brevedad “abarrocada” en su voz particular.
Ha trabajado en diversos oficios: impresión, enfermería, electricidad, perfumería, análisis de sistemas. Últimamente en LVMH (inicialmente las siglas de Louis Vuitton Moët Hennessy) bajo Christian Dior en Miami y Atlanta.
Su interés por la poesía se remonta al año 2000, participando desde entonces en grupos críticos y de escritura, como el foro Ultraversal.

—¿Cómo definirías tu poesía?
Mi poesía es intimista, minimalista, muchas veces barroca y difícil de entender.

—¿Cuál fue tu primer contacto con la poesía?
La educación primaria en Ecuador, mi amor platónico de Chile, una compañera que me regaló una obra de Pablo Neruda “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. Después entré en una biblioteca y descubrí a Luís de Góngora y Argote, entre otros.

—¿Qué poetas consideras tus maestros o influencias directas?
Góngora, Lorca, Bécquer.

—¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con la poesía de tu abuelo Juan de Dios?
Su casa en el barrio Las Peñas, sobre el río Guayas, lugar emblemático y colonial donde nace Guayaquil. Lo visitábamos todos los fines de semana, compartiendo hamacas, noches de tangos y pasillos (composición musical de compás tres por cuatro) y las tertulias con el abuelo.

—¿Crees que tu poesía y la de tu abuelo tienen factores en común?
El romanticismo del abuelo y sus juegos en los nombres de sus hijos, dos que hicieron jarana: Después de la muerte de mi abuela sus dos nuevos hijos con su segunda esposa: Nostalgia del Recuerdo Zambrano y Olvido Romántico Zambrano; diría locura sentimental.

—Te gusta responder a los poemas con poemas. ¿Qué detonante te lleva a tal respuesta?Aunque no es del agrado de algunos colegas, es mi exégesis al propósito de su exposición. Mis críticas no tienen reglas y no son minuciosas por mi falta de conocimiento sobre técnica poética.

—¿Has escrito alguna vez un poema en respuesta a uno de los poemas de tu abuelo?
En mis desvelos y en mis veredas
arranqué espinas de mi alma
y del infierno en mis dedos,
yo me disfracé…

—¿La respuesta siempre debe rimar o mantener la métrica del poema original, o prefieres la libertad absoluta?
No soy dueño de la técnica ni de la métrica, busco plasmar mis respuestas ajenas a reglas concretas, en conclusión son verso libre.

—¿Te resulta difícil escribir poesía en español después de estar hablando solamente Inglés durante tantos años?
Muy difícil, es como atacar siendo defensa y olvidar mi posición en un partido de futbol.

10-¿Qué poeta, vivo o muerto, te gustaría que respondiera a uno de tus poemas?
Luís de Góngora a su manera barroca y con un plan por explorar.


—¿Escribes primero un texto largo y luego lo recortas, o el poema nace pequeño desde el principio?

Te cuento que la idea siempre empieza breve e inclusive con múltiples poemas cortos pero al querer montar un poema largo no queda bien. Esos poemas breves sí me gustan como respuesta inmediata a otros poemas.

—¿Crees que la poesía se puede enseñar o es un don innato?
Creo que te puedes inspirar pero lo innato se debe pulir con las reglas del maestro en su ciencia.

—¿Tienes un ritual específico o un lugar preferido para escribir?
Cuando algo en mi entorno crece o muere, la inspiración nace; es como la semilla y la rosa emerge e igual se reproduce y cae en su espacio.

—¿Recuerdas el primer poema que escribiste? ¿De qué trataba?
Aunque el sol te pinte la pie
y falte la nube que lo esconda
su pincel pulirá tu nombre…

—¿Para quién escribes? ¿Tienes en mente a un lector ideal?
Yo escribo para todos, al que le agrade y a quien no, de las diversidades uno aprende.


—¿Buscas que el lector complete el poema con su propia experiencia, dado que tú solo das una pincelada?
La búsqueda en la interpretación es la experiencia única del lector, la huella está en la línea que se expone en la tinta.

—¿Cuántas notas tristes te han inspirado y cuáles te llenaron de alegría?
Perder a mi madre, perder mi matrimonio, compartir con mis hijos medio tiempo, perder dos compromisos por decesos. Conocer a un nuevo amor, mudarme a otro país y calzar muchos puntos de vida en otra condición, escribir poesía en la tierra del jardín que ahora toco para pintar lunas con estrellas en sus ojos y disfrutar a mis nietos con sus epopeyas aún a distancia.

Muchísimas gracias Leo por tu entrevista y tu amabilidad.
Mi agradecimiento es recíproco por tu acercamiento a mi impronta.

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Rosario Alonso

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