Si aplico un poco de filosofía
diría que esta vida ya no es mía,
que se ha escapado lejos
siempre hacia atrás, a tumbos desparejos
y que el amor
es un albur con máscara de horror
al que se sobrevive
si uno está proclive
a vestir con la galas del candor.

Ilusionarse con «la vida es bella»
sin ser la mariposa que se estrella
en un candil
figura pueril
arrebatada por el resplandor.

Cada quien habla por lo que le toca
por lo que lo provoca.
Dicen que el dolor vende
muchos poemas que ninguno entiende.
El dolor es privado
para quien vive a su dolor atado.

Asumo mi condena
y me ciño yo mismo su cadena.

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Martiniano Maura

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