Caída, ascenso y letargo de Jordana Levi
Escrito por
Nandi Posada

Me reinvento como los viejos poetas, dejo para la última etapa la filosofía de los momentos pasados y, siendo consciente del tropiezo y del error, mastico por igual el vacío y la plenitud. Sea pues mi confesión una muestra del arte que puede cargar un cuerpo.
Nací pobre, pero mi pobreza era un estado del alma heredado y no dejó de serlo nunca, ni siquiera cuando el ruido del dinero entró en mi casa y me hizo ver el mundo como un teatro vacío.
(Hago una pausa para lamer el borde de un recuerdo: Andrei Kolikov rasurando mi pubis. Hay amores terribles para quien ama).
Nací en una aldea verde.
Dios era un anciano, mi padre un anciano, mi perro un anciano. Y ancianas las tierras, las aguas los pájaros.
El amor, la verdad y el alma.
También hay amores terribles para quien ama.




























