Anticenicienta
Escrito por
Milagros Morales

Te escribieron un final de princesa.
Pero a las doce campanadas,
el príncipe mutó en plebeyo;
el reloj te salvó de su hechizo.
En el zapato de cristal
ya no caben tus pies:
ahora caminas por nuevas latitudes.
No necesitas príncipes ni hadas.




























