
Introducción
La estructura del verso español se inserta dentro del ámbito mayor de la métrica románica (en especial provenzal y francesa), aunque con rasgos distintivos. Los elementos más importantes son el acento de intensidad, la pausa métrica (final de verso o de hemistiquio), la cesura y, en última instancia, el número de sílabas. Existen procedimientos variables, aunque no imprescindibles, como la rima, las figuras de repetición fónica o sintáctica o la disposición en estrofas.
El ritmo del verso reside en la sucesión de sílabas acentuadas y no acentuadas. Según el filólogo español Tomás Navarro Tomás, «la línea que separa el campo del verso del de la prosa se funda en la mayor o menor regularidad de los apoyos acentuales». Los acentos rítmicos pueden caer en el acento propio de la palabra aislada, pero también en sílabas cuyo acento original es débil. Cada grupo de dos, tres o cuatro sílabas, una de ellas tónica, recibe el nombre de pie de verso o cláusula rítmica. El primer nombre proviene de la analogía que suele hacerse con la métrica clásica y sus pies fundamentales:
Pies fundamentales de la métrica clásica
- Troqueo: formado por sílaba larga y sílaba breve (—È) o sílaba tónica y sílaba átona (óo).
- Dáctilo: larga y dos breves (—È È) o tónica y dos átonas (óoo).
- Yambo: breve y larga (È—) o átona y tónica (oó).
- Anfíbraco: breve, larga y breve (È — È) o átona, tónica y átona (oóo).
Estos pies están basados en una sucesión de sílabas largas y breves (sistema cuantitativo) que la métrica española ha asimilado a tónicas y átonas; en el esquema, u es una sílaba breve, —una sílaba larga, o una sílaba átona, y ó una sílaba tónica.
Pese a haberse intentado la asimilación de las versificaciones griega y latina a la española, al ser lenguas de distinta flexibilidad, no compatibilizan en la base de los pies (sílaba larga / sílaba corta) para ser nombradas. Por ende, la clasificación de Bello, mejorada por Coll y Vehí, asentada sobre sílabas métricas y acentos, es la más recomendada y de hecho, la que mejor se adecua al tipo de lengua.
Las sílabas que quedan sueltas al principio del verso, hasta el primer acento, constituyen lo que se denomina anacrusis. Las cláusulas rítmicas reunidas forman el periodo rítmico, que se extiende hasta la última sílaba átona anterior al último acento del verso, el forzoso de la penúltima sílaba. Este último, junto con las átonas que lo siguen y la pausa de final de verso, forma el periodo de enlace con el verso siguiente.
Sabemos, pues, que los versos toman su nombre de la cantidad de sílabas. La medida o metro del verso depende del número de sílabas métricas que tiene. Para contar las sílabas métricas hay que aplicar principios especiales, tales como el acento final y las licencias poéticas.
Sílaba
Una sílaba, en español, consiste de una vocal (a, e, i, o, u, y) o de un diptongo o triptongo y las consonantes que se agrupan alrededor de ella.
Diptongo
El diptongo es una combinación en una sílaba de una vocal débil (i, u) con otra vocal fuerte (a, e, o) o débil.
Triptongo
El triptongo es una combinación en una sílaba de tres vocales.
Si la vocal débil está acentuada cuando está precedida o seguida por otra vocal, no se forma un diptongo, y cada vocal pertenece a una sílaba diferente:
frío: frí-o
día: dí-a
veía: ve-í-a
Lo mismo ocurre cuando la sílaba termina con una vocal y comienza con una consonante:
casa: ca-sa
florido: flo-ri-do
Generalmente, cuando se juntan dos consonantes, son divididas; la primera pertenece a la sílaba anterior y la segunda a la siguiente:
ascua: as-cua
voluntad: vo-lun-tad
Excepciones
Las siguientes combinaciones de sílabas forman grupos que no pueden dividirse:
1. Una combinación de f, p, b, t, d, g, c (k, qu) con r:
cuatro: cua-tro
febrero: fe-bre-ro
grabado: gra-ba-do
2. Una combinación de f, p, b, g, c (k, qu) con l:
hablar: ha-blar
A partir del último acento del verso, una sílaba y solo una debe contarse.
Palabra aguda
Si la palabra final es aguda (que recibe el acento en la última sílaba, como «domar» o «albornoz» o «sofá»), al contar las sílabas se añade una.
Palabra esdrújula
Cuando la palabra es esdrújula (que recibe el acento en la antepenúltima sílaba, como «libélula» o «círculo»), se descuenta una sílaba.
Licencias poéticas
Sinalefa
Unión de las vocales finales e iniciales de dos o más palabras consecutivas en una sola sílaba métrica. (No se trata de una licencia o ruptura de las reglas normales de la pronunciación española; es la norma prosódica de la lengua).
Sinéresis
Unión de vocales en el interior de una palabra, vocales que de ordinario no formarían diptongo, como «caos» (que en vez de dividirse en dos sílabas forma sólo una en virtud de la sinéresis).
Otro ejemplo: a/é/re/o podría dividirse aé/re/o según las necesidades del poeta.
Hiato
El opuesto de la sinalefa, mucho menos frecuente. Consiste en la separación de las vocales finales e iniciales de dos palabras consecutivas. Casi siempre ocurre en la última sílaba acentuada del verso.
Diéresis
Ocurre cuando se rompe un diptongo; el procedimiento se marca claramente por medio de un signo especial de puntuación, llamado diéresis o crema (¨), que se coloca sobre la vocal débil o sobre la segunda vocal cuando ambas son débiles.
Teniendo todo esto en cuenta, inferimos que una sílaba métrica no es lo mismo que una sílaba gramatical.
Denominación de los acentos
Obligatorio
Se denomina obligatorio al acento de penúltima sílaba.
Interior
Se denominan interiores a los acentos rítmicos.
Acentuaciones rítmicas posibles para cada metro
Tetrasílabo
No necesitan acentos interiores. Se dan éstos sencillamente por las palabras que se utilizan. Pero atendiendo a la norma expresada anteriormente, se considera de acentuación obligatoria en 3.ª.
Pentasílabo
Es muy poco usado y como el tetrasílabo, no necesita de acento interior, pero generalmente, además del obligatorio en 4.ª, para que tenga un ritmo correcto, el acento interior debe recaer en la 1.ª.
Hexasílabo
Se consideran con buen ritmo los que acentúan en:
3.ª y 5.ª
2.ª y 5.ª
1.ª y 5.ª
Sobreacentuado:
1.ª, 3.ª y 5.ª
Con semirritmo:
sólo 5.ª
Heptasílabo
Se consideran con buen ritmo los acentuados en:
3.ª y 6.ª
4.ª y 6.ª
1.ª, 3.ª y 6.ª
Octosílabo
De todos los metros, es el que más fácilmente puede seguirse con el oído, dada su musicalidad.
Se consideran con buen ritmo, los que acentúan en:
2.ª, 5.ª y 7.ª
3.ª, 5.ª y 7.ª
3.ª y 7.ª
2.ª y 7.ª
4.ª y 7.ª
Aunque éstos tres últimos podrían entrar en la clasificación de semirrítmicos.
Eneasílabo
Si bien este es un verso de compleja acentuación, se consideran con buen ritmo los acentuados en:
1.ª, 4.ª y 8.ª
2.ª. 4.ª y 8.ª
3.ª, 6.ª y 8.ª
4.ª y 8.ª
3.ª y 8.ª
Se consideran de semirritmo:
5.ª y 8.ª
2.ª y 8.ª
Se consideran sobreacentuados:
2.ª, 4.ª, 6.ª y 8.ª
1.ª, 3.ª, 5.ª y 8.ª
No son recomendables los que acentúan en:
2.ª, 5.ª y 8.ª
6.ª y 8.ª
Decasílabo
Se considera de acentuación clásica el que lleva los acentos en:
3.ª, 6.ª y 9.ª
Con buen ritmo los que acentúan en:
4.ª, 6.ª y 9.ª
4.ª, 7.ª y 9.ª
Semirrítmico:
4.ª y 9.ª
Sobreacentuado:
1.ª, 4.ª, 7.ª, 9.ª
2.ª, 4.ª, 7.ª, 9.ª
2.ª, 4.ª, 6.ª, 9.ª
Endecasílabo
Presenta este metro una diversa cantidad de acentuaciones, cada una de las cuales recibe un nombre específico, que se identifica con la nomenclatura de los versos griegos.
Clásico o melódico:
3.ª, 6.ª y 10.ª
Dactílico o de gaita gallega:
1.ª, 4.ª, 7.ª, 10.ª
Trocaico o heroico:
2.ª, 6.ª, 10.ª
Dáctilo, trocaico o enfático:
1.ª, 6.ª y 10.ª
Sáfico:
4.ª, 6.ª y 10.ª
Otra forma de sáfico:
4.ª, 8.ª y 10.ª
A la francesa:
Con acento en 4.ª sobre palabra aguda u otro acento en 6.ª u 8.ª, además del obligatorio de 10.ª.
Semirrítmico:
6.ª y 10.ª
Sobreacentuado:
3.ª, 6.ª, 8.ª y 10.ª
Dodecasílabo
Se encuentra formado por dos mitades o hemistiquios y tal como sucede en el alejandrino, según algunos autores, no se produce sinalefa entre las dos mitades del verso, para las cuales rigen las reglas de silabeo correspondientes a los tipos de terminación de verso.
Se consideran con buen ritmo los acentuados en:
2.ª, 5.ª, 8.ª, 11.ª
3.ª, 5.ª, 8.ª, 11.ª
3.ª, 5.ª, 7.ª, 11.ª
3.ª, 6.ª, 9.ª, 11.ª
3.ª, 6.ª, 8.ª, 11.ª
3.ª, 5.ª, 9.ª, 11.ª
2.ª, 5.ª, 7.ª, 11.ª
1.ª, 5.ª, 7.ª, 11.ª
2.ª, 5.ª, 9.ª, 11.ª
Alejandrino
Considerando las mismas reglas para los hemistiquios, la acentuación de los alejandrinos es la siguiente:
Clásico:
2.ª, 6.ª, 9.ª, 13.ª
Con buen ritmo:
3.ª, 6.ª, 9.ª, 13.ª
3.ª, 6.ª, 10.ª, 13.ª
4.ª, 6.ª, 9.ª, 13.ª
4.ª, 6.ª, 11.ª, 13.ª
2.ª, 6.ª, 10.ª, 13.ª
3.ª, 6.ª, 11.ª, 13.ª
Semirrítmico:
3.ª, 6.ª, 13.ª
No recomendable:
2.ª, 6.ª, 8.ª, 13.ª
1.ª, 6.ª, 9.ª, 13.ª




























