
Mi enfoque de la escritura se basa en el constante ejercicio de leer.Paradójicamente, leo muchos libros que considero «malos» porque son los que mejor enseñan la anatomía de un texto y cómo evitar los errores más comunes. Esto no quiere decir que no lea libros con altos niveles del buen hacer literario.
Escribo con frecuencia, y si bien mis borradores iniciales pueden ser «espantosos», son precisamente esos ejercicios fallidos los que, a largo plazo, dan a luz la buena escritura, permitiendo una grata experiencia al lector.








