En honor a las tres heridas de mi tocayo, el de Orihuela

Si tu me invades,
en mi interior desatas
tres tempestades:

La de la vida,
despertando el deseo
cual avenida.

La del amor,
perturbando del todo
mi yo interior.

La de la muerte,
porque acabo muriendo
de no tenerte.

Mis soledades,
a corazón abierto:
oscuridades.

Por las rompientes
veo brotar tus lágrimas
incontinentes.

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Miguel Ángel Palacios

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