Nochemala
Escritas por
Jorge Aussel

I
Los fuegos artificiales
no me permiten dormir,
¿pero qué puedo pedir
en estas fiestas banales?
Unos enfermos mentales
tiran petardos, bengalas,
y escuchan canciones malas
que deben estar de moda,
meta gritos, meta joda…
¡Ay si tuviera unas balas!
II
Son las tres de la mañana
pero mis buenos vecinos
se tomaron varios vinos
y siguen de caravana.
¿Esta es la fiesta cristiana
que invita a la reflexión?
¿En tamaña sinrazón
voy a encontrar a Jesús?
¿Me equivoqué de autobús
o bajé en otra estación?
III
El bombardeo violento
me malhumora bastante,
y aunque resulte frustrante
no puedo apagar el viento.
Los ruidos van en aumento
y yo debo ser paciente
hasta que acabe la gente
de celebrar esta «fiesta»
que mis tímpanos infesta
con su barullo estridente.
IV
La música se disputa
el podio con los cohetes
que después de los banquetes
dirigían la batuta.
Pero los hijos de puta
subieron tanto el sonido
que si alguien está dormido
se lo debe al dios Morfeo,
y aunque pueda sonar feo
tal vez ya al cielo ha partido.
V
Así son las Navidades
que festeja todo el mundo
y el capitalismo inmundo
promueve como verdades.
Consumimos novedades
—cualquier tipo de bobada—,
comemos hasta la arcada,
bebemos como borrachos,
y más tarde los empachos
no los curamos con nada.




























