
I
Tres ilusiones más y habrá llegado.
Hay finales que no precisan de telones
ni de maestros de ceremonias…
simplemente aparecen y no quedan bordes
abismos
o propagandas
Ni siquiera el ruido de los dedos ansiosos
estrujando los caramelos ácidos de la memoria
los conmueve lo suficiente:
la huella reniega del paso
del pie
y de la tierra.
Lo sé.
Por eso cultivo ilusiones ahí donde otros siembran relojes
y puedo enhebrar camellos con soltura
sin perder el sueño por monedas equilibristas
y sacos rotos.
No temo dejar mi butaca vacía
aunque eso implique ser el capricho momentáneo
de alguna geografía con pretensiones de Acomodador.
Cuando lo inevitable prenda las luces
y la sala vacía quede al desnudo
podrán carnearme en cuerpo y alma
pero, antes, habrán de aceptar mis términos.
II
Puede que no sepa si del DO al FA
hay una tercera
o una cuarta
pero siempre he sostenido mis bemoles
y ninguna alteración ha logrado nunca
cambiar la figura de mí son
ni pateándome por lo bajo
ni saboteando mis silencios.
Puedo pasar de un vientre de Ópera
a la gracia silvestre de la Zarzuela
pero jamás he dejado a mis fantasmas abandonados a su suerte
ni por 20000 franquezas gerenciales
ni por todo el oro de Canterville
aunque eso implique hablar como cantando
y cantar como gitano en celo
prendido de las faldas de alguna tal Carmen.
Soy lo que ven
lo que pueden espiar de mí con sus orejas.
La excusa de un instante previo
la letra de una tonada familiar
que descartada en un rincón
o cosiéndole sombras al vacío
se da compás cada tanto
para decir: presente.
III
Muchas veces me han acusado de «alejarme»
cuando en realidad solo tomo distancia…
me cuesta apreciar aquello que carece de perspectivas
Soy, un punto con consciencia de punto
muy poco afecto a las rectas y a los segmentos
soy, para decirlo rápido
un punto enamorado del salto.
Me gusta experimentar el vacío bajo mis pies puntuales
y me sobrecoge la sola idea de saber
que del otro lado
más allá de lo caprichoso del polígono descripto
hay otro.
Otros como yo
y otros distintos.
Y no.
Por contradictorio que pueda sonar
a aquel ajeno a la psicología de punto
No reniego de las semirrectas.
Nada me gusta más que saltar, sí.
Pero mi mayor alegría es saber
que hay algún origen
para otros y para uno
más allá
……………………………….y más acá
de los designios fatalistas de la geografía.


























