De vivir y otros menesteres

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Décimas de Rosario Alonso

Si buscas una vivienda
aunque sea normalita
sin enseres, pequeñita,
para una vida estupenda.
Si buscas, vaya jodienda,
pues siendo un mal necesario
te quedarás sin salario
por el pago mensual.
Ya nos parece normal
residir en un armario.

Por el fondo del pasillo
pervive un sueño que roto
pretende ser alboroto
sin dinero en el bolsillo.
Hago en el aire un castillo
carente de expectativa
que me salve de la vida
que me abra las ventanas.
Ya pienso que las mañanas
son un pozo sin salida.

Es cierto que el panorama
aunque muy desolador
resulta mucho mejor
si no aumentamos el drama.
Soy la mujer que reclama
para llenar su mochila
amigos, vida tranquila,
la brisa del mar, los versos,
reunir los sueños dispersos
dilatarse la pupila.

Décimas de Jorge Aussel

Finalmente uno se muda
donde dicta su bolsillo
y en la garganta el ovillo
del alquiler se le anuda.
De tanto dudar, la duda
se le vuelve certidumbre
y acepta con pesadumbre
que no tiene lo que tiene.
¿Si no pago el mes que viene?,
se pregunta por costumbre.

La pregunta le dispara
todo tipo de respuestas
y aunque todas son supuestas
su cerebro nunca para.
Cuando el futuro se aclara
en su fatídica mente,
se ve debajo de un puente
y en un país extranjero.
Si se le acaba el dinero,
se volverá delincuente.

Pero no se ponga crítico
por herirle los valores
que en mis versos anteriores
hablaba de ser político.
¡Si después resulta mítico
robar un estado entero
amparado por tu fuero,
como en un truco de mafia!
¿En cuántas bolsas de rafia
se esconde tanto dinero?

Y sí, me pongo bromista
para no darme un corchazo
mientras espero el hachazo
con cierto toque optimista.
No se elige ser artista,
y aunque te lleve a la tumba,
es una abeja que zumba
desde siempre en el oído.
Por el arte sigo erguido
cuando todo se derrumba.

Suceda lo que suceda
voy a morirme sin casa
porque al dejar la carcasa,
aquí la casa se queda.
No ahorro ni una moneda
ni llego a final de mes
y la cuenta del estrés
supera a la de mi banco.
Pongo negro sobre blanco
y revierto los traspiés.

Si el alquiler me devora,
si son un sueño mis sueños,
si me empeño en los empeños
o nunca llego a la aurora…
Si el dinero se evapora,
si va fatal el trabajo,
si soy la clase de abajo
o me cierro por derribo…
Escribo, todo lo escribo
para encajar que no encajo.