
Muchas veces tenemos una idea en germen, a grandes rasgos podemos decir que puede tratarse de una ocurrencia (algo que nos «aparece de la nada»), de una concurrencia (algo que aparece porque establecemos una asociación entre dos o más elementos) o un recorte de algo previo, (un hecho, una idea, un texto que recortamos, aislamos, etc.) pero no sabemos cómo desarrollarla o bien suponemos que no precisa desarrollo antes de darle expresión en un escrito literario.
En el segundo caso, en el que damos por supuesto de que esa «idea en germen» no precisa desarrollo nos suele pasar que la idea pierde efectividad al poco tiempo de comenzar a escribir. Se diluye en bifurcaciones, se complejiza por diversas asociaciones intermedias que «aparecen» de repente o bien, nos parece que se agota al poco tiempo pues no podemos sacarle más partido tras la introducción o porque no llegamos a ver cómo plantearle una introducción apropiada.
Lo que nos permite concluir que toda idea en germen debe ser desarrollada. O lo que es lo mismo, una idea debe ser «producida» en el sentido teatral del término.
Ahora bien:
¿Qué significa «desarrollar una idea»?
¿En qué consiste un tal desarrollo?
Para abordar esas preguntas podemos tomar tres aspectos fundamentales:
Contexto de origen, núcleo y delimitación
A) Contexto de origen
Implica situar esa idea en el contexto que le es natural o bien situarla en un contexto que pretendemos que asuma como natural.
¿De qué se trata ese contexto?
Básicamente se trata de las relaciones básicas referenciales para que esa idea se argumente, se referencie, se problematice.
B) Núcleo
El núcleo de una idea es la expresión mínima de la idea en germen, es decir, la reducción a lo abstracto de la idea, lo que permite ver cómo funciona, por qué y cuáles son sus límites y posibilidades al menos globalmente.
C) Delimitación
La delimitación de una idea en germen constituye en un recorte de la idea, literalmente estableciéndole límites precisos tras explorar las opciones y perspectivas que aparecen cuando obtenemos el núcleo de esa idea en germen.
Veamos ahora algunos ejemplos al azar.
Idea en germen: recorte de la realidad/ocurrencia:
Acabo de ver una persona caerse en la calle por tropezar con una baldosa suelta y por algún motivo me disparó varias ocurrencias.
¿Qué pasaría si aquella baldosa fuera en realidad el borde de un abismo?
¿Qué pasaría si aquella baldosa no estuviera floja sino que se hubiera estirado para llamar la atención de la persona que tropezó?
Plateemos algunas observaciones generales sobre la idea en germen para extraer su núcleo y atribuirle un contexto y determinarle una delimitación.
Respecto al núcleo extraible:
La baldosa es un límite.
Como todo límite puede restringir y habilitar, separar y unir, al mismo tiempo.
La baldosa es un límite desconocido en ambos sentidos, pues no se le reconoce valor y se ignora qué restringe y qué habilita, qué separa y qué une.
La persona cae en la calle por lo tanto fuera de la vereda aunque tropiece con una baldosa, por lo que cae fuera del límite que la baldosa impone.
Respecto al texto atribuible:
Contexto real- alegórico: siguiendo por ejemplo la máxima «caminante no hay camino solo se hace camino al andar».
Contexto fantástico: por ejemplo, tomando la baldosa como la frontera de acceso a otra dimensión que nos impide el paso y a la vez de desoír la advertencia y franquear su resistencia, podemos acceder a ésta.
Contexto Ciencia Ficción: la baldosa es un dispositivo de seguridad que regula el acceso a una ciudad alienígena oculta bajo un filtro de percepción.
Respecto de la delimitación a determinar:
Para el contexto a, afecta tan solo al protagonista.
Para el contexto b, afecta de forma cíclica –cada tantos años- a personas que comportan algún rasgo determinado entre los que se encuentra el protagonista. Es decir, fue la persona correcta en el lugar y tiempo correcto.
Para el contexto c, afecta por alguna casualidad al protagonista, eventualmente podría afectar a alguien más y a los ciudadanos de esa ciudad oculta alienígena y a quienes éstos autoricen.
Produciendo ideas literarias
Apliquemos éste procedimiento al primer ejemplo:
Comencemos con el contexto a, teniendo siempre presente las primeras observaciones que hicimos sobre el núcleo de la idea, es decir:
Primer paso:
Desarrollo del contexto previamente delimitado.
Segundo paso:
Extracción del núcleo tomando como referencia lo que hemos establecido en el primer paso.
Tercer paso:
Expresar la idea lo más sintéticamente posible, contemplando que toda idea producida literariamente tiene que tener un punto de partida y un instante de conclusión que dé pie al desarrollo de una historia. La idea producida literariamente es el núcleo de la introducción.
Nuevas observaciones generales:
a. Como se trata de una alegoría, en principio tiempo y espacio son irrelevantes, podemos elegir cualquiera siempre y cuando luego esa fecha y ese lugar se tomen como referencia de fecha y lugar para el desarrollo de la historia.
b. Como observación, notemos que al ser una alegoría vamos a tener al menos dos planos temporales, siendo en un principio irrelevante si hay dos planos espaciales o si transcurren en un mismo espacio.
c. Solo afecta al protagonista, por lo tanto, esa alegoría depende de algún proceso psicológico, consciente o inconsciente, desde una reflexión a un sueño, desde un presentimiento a una duda paranoide.
d. Debemos situarnos en la dimensión de lo verosímil tomando como referencia la realidad, por más que se trate de una alegoría en la que hay una «otra escena» que explica, argumenta, revaloriza, etc. a una escena previa y por más que puedan intervenir en esa «otra escena» componentes psicológicos irracionales.
Primer paso: Desarrollo del contexto
En una ciudad cualquiera, en un momento cualquiera, X se tropieza con una baldosa y cae a la calle así como en otro momento tropezó con una historia.
Segundo Paso: Extracción del núcleo
Nuevas observaciones generales
a. Hay dos acciones que definen la idea y que habilitan la historia: caminar y tropezar.
b. Caminar aparece como metáfora de vivir. Tropezar como metáfora de las vicisitudes de vivir.
c. Afecta solo al protagonista por lo cual el protagonista no sabe o no concuerda o no acepta la idea «un tropezón no es caída».
Desarrollo del núcleo
X, tiene por ideal vivir “sin tropiezos” y considera el “tropezar” como un fracaso, tal vez, como un castigo.
Tercer paso: Expresar la idea lo más sintéticamente posible
X, intenta llevar una vida sin tropiezos, tropezar para él equivale a fracasar, a ser castigado hasta que una simple baldosa le demuestra que «un tropezón no es caída».



























