Entrevista a José Manuel Pombo Varela
Realizada por
Rosario Alonso

“Lucho constantemente para que el exceso de adjetivos o una estructura pesada no maten la idea original”
José Manuel Pombo Varela nació en 1960 en el municipio de Chantada, provincia de Lugo (Galicia, España). Emigró junto con sus padres a Venezuela en 1961. Su madre le enseñó a leer con los cómics de DC, Marvel y las tiras cómicas encartadas en las ediciones dominicales de los diarios El Universal y El Nacional.
Se puede decir que, mientras otros niños aprendían a leer con la tradicional cartilla Mi Angelito (la «M» con la «A» se lee «MA»), José Manuel aprendía de los globos de diálogo de Batman, Spiderman, Los Cuatro Fantásticos o las viñetas de Mortadelo y Filemón y El otro yo del Dr. Merengue. Tal ha sido su influencia que es una de las principales razones por las cuales su estilo al escribir es tan visual.
Estudió primaria y bachillerato en el Colegio La Salle de Tienda Honda. Al graduarse, cursó un semestre en el programa piloto de la Escuela de Artes Plásticas; no obstante, por razones de fuerza mayor, tuvo que abandonar los estudios para dedicarse a trabajar. Su primer empleo fue en una conocida librería de Caracas, donde tuvo acceso a una cantidad ilimitada de autores, dando rienda suelta a sus dos pasiones: leer y escribir. El propietario de la librería le prestaba cuatro libros al mes, los cuales él se dedicaba a leer y a copiar a mano —aquellos que más le gustaban—; además, podía llevarse un ejemplar de la revista española Cimoc.
Tras su paso por la librería, trabajó durante 40 años en una red de tiendas especializadas en ropa para caballeros. Nunca abandonó la lectura ni el hábito de escribir. Al igual que Ray Bradbury y Jack London —sus héroes literarios en narrativa—, José Manuel es un autodidacta.
Entre sus poetas favoritos se encuentran Lorca, Andrés Eloy Blanco y Ramos Sucre; actualmente, se siente influenciado por el estilo poético oriental.
Sus aficiones destacadas son el cine, subir al Ávila, las exposiciones de arte y las largas caminatas.
—¿Cómo definirías tu manera de escribir? ¿Te incluirías dentro de algún movimiento?
Definir mi manera de escribir es difícil, porque la definición de la misma la consolido día a día a través de experiencias pasadas y actuales; claro está, dichas experiencias, a la hora de plasmarlas en un constructo escrito, tienen la impronta de lo visual, casi cinematográfica.
En cuanto a seguir un movimiento en específico, pienso que seguir una tendencia particular es limitante en el oficio creativo de escribir. Por eso trato de explorar varios y tomo de esos movimientos lo que aporte a mi identidad creativa.
—¿Qué temas principales tratas tanto en poesía como en prosa?
Actualmente me estoy enfocando en la relación del ser humano con la ciudad y viceversa, tanto en lo emocional como en lo social y metafísico. El hombre deja su impronta sobre el espacio tridimensional donde habita, y para mí es una veta creativa pensar que el entorno se humaniza y reacciona proporcionalmente en esa interacción.
—¿Cuáles son tus objetivos como escritor?
Mi objetivo es consolidar mi visión como escritor y lograr que esa impronta visual y emocional llegue al lector a través de la publicación de mis libros. Más que solo editar, aspiro a transmitir mundos donde mis sentimientos e imaginación cobren vida y resuenen en la experiencia de quien me lee.
—A la hora de escribir ¿Te sientes más cómodo con la prosa o con la poesía? ¿Tienen ambas el mismo impulso, o responden a necesidades distintas?
Me siento más cómodo con la prosa, pero pivoto entre una y otra. A veces, cuando me saturo en la creación de un relato, acudir a la poesía sirve como un interruptor que ofrece una estructura creativa diferente, activando conexiones distintas a las de la narrativa.
Igual pasa cuando un poema se me resiste o al momento de corregirlo, bien sea desde el punto de vista semántico o estructural, apago el interruptor poético y enciendo el narrativo.
Cuando eso pasa, se produce lo que muchos escritores llaman fertilización cruzada. Uso un género como válvula de escape y, al mismo tiempo, como entrenamiento para el otro, el rigor de la síntesis poética siempre limpia y da brillo a la prosa cuando regreso a ella. Ese proceso, por lo menos para mí, potencia y desarrolla el constructo prosístico.
—¿Hubo un momento específico en tu infancia o juventud en el que sentiste que las palabras serían tu camino, o fue un proceso gradual?
Definitivamente sí, y fue en la infancia después de que mi mamá me enseñó a leer con el formato visual de los cómics y pasar a tomar contacto con el formato del libro tradicional. No tan sólo por la experiencia táctil y olfativa, sino que hasta el día de hoy, cuando leo, las palabras se convierten en imágenes, y cuando escribo invierto el proceso automáticamente.
—¿Cómo enfrentas tu proceso creativo? ¿Esperas que la inspiración llegue o improvisas sobre la marcha?
En el silencio mental, ese es el paso previo a todo proceso creativo, todas las noches hago Yoga Nidra o descanso consciente, es una práctica de meditación profunda que guía al cuerpo hacia un estado de relajación total mientras la mente permanece despierta y alerta.
A diferencia de otras formas de yoga, no requiere posturas físicas complejas, se practica generalmente en Savasana tumbado boca arriba, lo que lo hace accesible para cualquier persona, sin importar su condición física. Al limpiar la basura mental, mejora la concentración y la creatividad.
En cuánto a la inspiración, yo le coloco una pistola en la sien, es una actitud que me ha resultado muy eficiente. Creo que depender de una epifanía para escribir es un grave error. La disciplina es el único camino.
—¿Cuál ha sido el mayor obstáculo al intentar traducir un sentimiento o idea al lenguaje escrito?
Mi mayor obstáculo ha sido, la densidad de la palabra. Una idea o un sentimiento nace en mi mente como algo visual y lleno de matices . El desafío surge al intentar manifestarla en el papel, capturar la transparencia de lo que imagino o siento ese es el reto.
Lucho constantemente para que el exceso de adjetivos o una estructura pesada no maten la idea original.
—¿Crees que la literatura es una herramienta para entender el mundo o una forma de escapar de él?
No creo que la literatura sea una herramienta como tal, es un arte para entender la visión personal que tiene el escritor sobre su entorno, que ayuda a aceptar el mundo no como una cárcel, sino cómo el contexto dónde puedes desarrollar la libertad de expresión.
—¿Escribes con la idea de publicar o es más bien una forma de terapia y calma personal?
Dar a conocer mi interpretación interior del mundo exterior es actualmente mi mayor anhelo.
¿Ese propósito es terapéutico?
La respuesta es afirmativa y por consiguiente esa motivación me da paz.
—Cuando tenías un año de edad tus padres emigraron contigo a Venezuela. ¿Sientes nostalgia por España, un lugar que técnicamente no recuerdas?
Mis recuerdos del contexto geográfico son vagos y difusos, ¿entonces de qué siento nostalgia?
De las conversaciones de toda la familia reunida alrededor de una mesa en un almuerzo dominical. Todos ellos: abuelos, tíos, mis papás, me transmitían sus recuerdos de ese lugar que por mi edad recordaba vagamente. Anécdotas personales, relatos sobre personas que nunca llegué a conocer, las leyendas y el folclore fascinante de Galicia y de España, de los cambios históricos que se produjeron. Su esfuerzo por adaptarse al nuevo entorno con sus triunfos y derrotas.
Se podría decir que mi nostalgia es el resultado de una homeostasis familiar, la necesidad de mantener constante nuestra identidad gallega a través de la palabra, para equilibrar el cambio drástico que supuso el emigrar a una nueva tierra.
—Te gusta la poesía experimental ¿Qué debe primar más para ti, el valor semántico o la disposición espacial de un poema?
Lo que busco en la experimentación poética es una disposición espacial que contenga un poema semánticamente coherente. En el artefacto final deben cohabitar en equilibrio ambos valores, si prima uno sobre el otro, se genera un desbalance.
—¿Te preocupa que el carácter abstracto de ciertos poemas pueda alejar a algunos lectores, o consideras que la dificultad es parte esencial del mensaje?
En el taller hemos debatido sobre este tema en muchas ocasiones. Para mí un poema demasiado masticado no deja espacio para que el otro ponga su propia experiencia. La abstracción es, paradójicamente, una invitación a que el lector complete el sentido con su propia vida. Asunto muy difícil en estos tiempos, en que la mayoría busca la papita pelada.
No me preocupa alejar al lector, siempre y cuando el poema ofrezca una atmósfera en la que valga la pena entrar. Creo que el lector no es un receptor pasivo, sino un cocreador.
Y es responsabilidad del autor estimular esa capacidad cocreadora.
—¿Qué opinión te merece el auge de la IA como herramienta para el escritor?
Un serrucho es una herramienta, la madera es la materia prima en manos de un carpintero, más no son el carpintero. Esa es la causa del auge de la IA en estos tiempos, porque se pretende que la inteligencia artificial sea la madera, la herramienta y el carpintero. Nos pusieron al alcance de la mano un esclavo digital que piense por nosotros. Peligroso, muy peligroso el futuro que se vislumbra, porque en algún momento, todo esclavo se rebela contra el amo.
—Muchos críticos dicen que las redes han abaratado la poesía, mientras otros creen que la han acercado al pueblo. ¿Cuál es tu opinión al respecto?
Aquí la premisa para responder es criterio y sentido común. Hace tres o cuatro años cuando me atreví a publicar en Instagram lo que escribía, gracias al dichoso y facilón “me gusta” me creí la mentira de que era una especie de nuevo ídolo de la literatura. Ese es el lado oscuro de las redes, pero por otro lado el algoritmo te ofrece su lado luminoso y me llevo a conocer escritores con mucho talento. En mis conversaciones personales yo siempre afirmo que gracias a las redes sociales tengo tres tutoras; Nandi Posada, Eva Kalo y Angela Tirado, maravillosas y talentosas escritoras. Gracias a Nandi ingrese a Ultraversal y puedo decir con satisfacción que gracias a ella y a Ultraversal no soy un frívolo ídolo literario sino un buen aprendiz de escritor.
—Se te da bien trabajar formatos digitales. ¿Crees que el poema gana con los video-montajes de poemas, consideras que es otra forma de arte?
Según mi perspectiva el escritor debe ser un polímata y adaptarse a los cambios que se están gestando tanto en la narrativa como en la poesía, es imperativo explorar formatos diferentes al clásico libro impreso. Y el formato digital se ofrece como un nuevo territorio donde esta germinando esa nueva forma de arte.
—¿Cuáles son tus proyectos a corto y largo plazo?
A corto plazo quiero publicar un libro de relatos que tendrá como personaje principal a la ciudad y sus estructuras y a largo plazo una serie de video poemas o mejor dicho un video poemario animado con técnica stop-motion.
Gracias José Manuel por esta interesante entrevista. Ha sido un verdadero placer conversar contigo.
Gracias a ti Rosario, por tu amable generosidad al tomarme en cuenta para esta entrevista. Ha sido un honor y un placer intercambiar ideas.




























