An-ormalidades

Escrito por Foto del avatarEva Lucía Armas

Ana nunca se ajustó a la horma y nunca supo si horma se escribe con h o sin h ni se puso a averiguarlo alguna vez.

Leonardo dice: Esa enana a-normal que viene ahí, es mí mamá, la única persona que respeto en la tierra, porque no se parece a los humanos. (Así acaba de presentarme a sus amigos que vinieron a buscarlo).


Debería ponerme muy celosa. Pero muy, muy celosa. Eso haría una mujer común, si su amiga le susurra (entre bambalinas) «a ella le escribió un alejandrino y a vos, apenas un romance». Pero yo amo los romances.


Llevo acumulado demasiado dolor y dolor sobre dolor, casi no duele. Hoy cuido el cadáver del hombre que amé. Como en las viejas tradiciones egipcias, me condeno a enterrarme.


¿Qué cosa no hace una madre por sus hijos?
También descubro que soy más madre de lo que yo misma llegué a imaginar cuando escribí Ex matrix. ¿Qué desintegra la fuerza de una madre sino el llanto del más fuerte de sus hijos?


Casi soy una tragedia griega, como decía mi pa. Nadie puede renunciar a ser una tragedia griega, porque todos merecemos la apoteosis,(también decía mi pa).
Yo soy mi apoteosis. Por eso puedo mirar todo desde el profundo podio del dolor y decir : aprendan a sufrir antes de dirigirme la palabra, como dicen aquellos que aprendieron a volver del infierno y siguen bajando a ver si queda algún ángel para subir al ruedo.


Sí. Estoy celosa. Y además me hace bien estar celosa, porque me devuelve un poco de humanidad y no me siento tan «esa que lucha de la mañana a la noche» con más molinos de viento de los que cualquier lanza cuerda dice que puede conseguir enfrentar.


Me hace bien llorar sobre mis muertos de vez en vez para sentirme viva. Y hace tanto que ya no me ilusiono, que ilusionarme se vuelve una ilusión.
Un amigo no sabe a veces el daño que nos hace, pero a los amigos se les perdona todo lo que no se les perdona a las parejas.


Me fumaré una shisha.
La libertad tiene formas exóticas cuando se la aprende de memoria.
Shisha de damasco y a otra cosa.


Ya no combato con mosquitas muertas que no distinguen el chorizo de la sociedad de fomento ( como no lo distinguen los moscos que las rondan). Siempre habrá otros desafíos en el mundo.


Todo dolor nos hace intensamente santos porque nos quita las piedras que protegen al alma.
Un alma desnuda, roza el universo.


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Eva Lucía Armas

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