«Cada vez que te nombro» y otros poemas en verso blanco

Verso blanco polimétrico

Cada vez que te nombro, de Isabel Reyes Elena

Hoy que vuelvo a Madrid, dime quién me conoce
cuando bajo hacia el metro de Diego de León
y alguien lee junto a mí tu libro de murallas,
mientras subo los ríos del recuerdo

El rostro de mis hijas es de color de fruta.
Ellas sí que están vivas,
lloran, juegan, se suben encima de la mesa.
Tú me observas besándolas con tus labios distantes.
Yo no soy la que era, me has divinizado,
me he vuelto transparente, como cruza en los ojos
un aroma inconsciente, un gesto que trasluce
geografías voladas.

Los días se me escurren, son lo mismo que el agua
y mi voz es reguero que se borra en el viento.

Todo ocurrió deprisa, un sueño inverosímil,
como si mis poemas desnortaran relojes.
¿Adónde fue mi corazón, sus árboles?

El amor cuando nace tensa el aire y la lluvia,
surgiste de ti mismo y cambiaste mis normas,
me conociste frágil, hoy soy eternidad.

Pero me estoy muriendo cada vez que te nombro.

Imagen by Monse Pardez

Verso blanco pentadecasílabo

La condición, de Silvio Rodríguez Carrillo

De pronto las calles asfaltan la noche, cantando
silentes el paso tranquilo que ofrezco a la nada,
callando el latido que sienten apenas oculto
del odio feroz anidado en los ojos del pobre
que tiende su mano y descubre el vacío en el otro.

Sospecho la llama, el sabor a madera quemada
arriba, en el cuarto que fue de los niños que nunca
supieron de qué se compone lo lleno, que acaso
temprano aprendieron a hacerse maduros y fieros,
igual que los libros que escriben los altos suicidas.

Detrás de las cámaras, siempre detrás de las cámaras,
me miro las manos, reviso medidas y pesas,
el paso del tiempo en mi vientre, los duelos que ocultan
mi risa irredenta y que juzgo imperiosos, o justos,
no sé… Las canciones esperan si digo que vienes.

Imagen by Bac Kiem

Verso blanco polimétrico

Abrazo extenuante, de Jordana Amorós

Me fatigas,
lo sabes.

Es cansado tener que perseguirte
por todos los rincones de mí misma
con el afán voraz de conseguir
exprimir, uno a uno,
todos mis sentimientos.

En cada uno vives,
en cada uno estallas,
en cada uno entregas, sin pudor, Poesía,
la palabra desnuda
la que mejor define
lo que soy.

Lo que sueño.

Me consumes,
quisiera
poderme liberar de la querencia innata
de tu abrazo extenuante,
al menos mientras duermo.

Pero es que eres tú
o tener que enfrentar a solas mis temores.

Eres tú
o mis angustias.

Eres tú
o la verdad de mi fracaso.

Eres tú
o mi desdicha.

Eres tú o aprender
a tragarme mis gritos.

Eres tú
o existir
sin que el aire se entere.

Y morir poco a poco
como mueren los tristes.

Sin haberle encontrado
un sentido a la vida
y rumiando amargores.

Eres tú
o aceptarme,
derrotada anticipadamente.

Sucumbiendo, sin dar una batalla,
al sepulcral abrazo del silencio.