
Enero
Enero tiene sueño
y duerme su cansancio entre carámbanos
con la respiración tranquila,
ajeno a este dolor que ya empezó en diciembre.
Reposa su cabeza en mi desánimo
y mezo su blancura
igual que a un niño incómodo del frío.
Enero me perturba como una interferencia .
Será que entró despacio y en silencio,
como un reptil oscuro
que nos ofrece el llanto de otro adiós
al arrastrar la muerte.
Sol repentino
Por el silencio nocturno camino
como una sombra a la espera del día.
Junto al insomnio, el calor, qué agonía,
zumba una mosca su canto cansino.
Entra en mi ánimo un sol repentino
aunque recuerde esa tarde sombría,
sobre el tambor de la calle llovía,
bajo el paraguas tu amor vespertino.
Cuando despierte otra vez la mañana
me cubriré con los ecos de antaño,
me calzaré nuestra historia lejana,
pues nos vestimos de mundos pequeños
que nos crecieron en luz y en tamaño.
Hoy me salpicas de vida los sueños.
La gitanilla con faca
Bajo la ropa, en la liga,
vuelvo a esconderme la faca
siempre a mano la bellaca
para empuñar si se obliga.
Junto a mi instinto se abriga
desde la pierna, tan cerca,
quiere una vuelta de tuerca
para usarla de inmediato.
Cuando aparece un pazguato
la tragedia se me acerca.
Yo soy la Quilomberita,
la que muerde, la maldita.
Me puse el disfraz de malla
pero me queda pequeño
atrás he dejado el sueño
de caber en esta talla.
Aunque todo el mundo calla
se nota que no hay maneras
de subir las cremalleras
sin estallar las costuras.
¿Lograrán dietas futuras
que no aumenten mi caderas?



























