«Todos los escombros» y otros poemas

Escritos por Foto del avatarNandi Posada

Todos los escombros

Yo le echo la culpa al tiempo,
pero debieron ser los espacios,
la infancia,
el puño de Dios sobre la mesa.

En casa todos callan.
Todos
somos tú y yo.

Nada durará tanto como nosotros,
nada tendrá nuestro corazón
ni arrastrará tanta extrañeza.

Yo era una niña sobre una travesía,
me faltaba un padre,
una brújula,
un pasado de acordeones,

pero tenía una lámpara que he perdido
en las búsquedas,
un candado que besaba mi memoria

y tuve la ligereza de un día
en el que tú llegaste del invierno
y entendiste lo que era destapar una olla
y oler con hambre todos los escombros.

El penúltimo ensayo

Hermanos,
recuerdo el misterio escondido
en nuestros cuatro pares de ojos.
La osadía. El canto. La lucidez. El perdón.

¿Qué ha hecho el tedio de la vida
con nuestra sangre,
con la levedad de las plumas doradas
de la infancia?

Me rindo.

He entregado mis estiletes,
mis vestidos de cortesana.
He borrado las huellas
de los pedales.

A veces,
cuando los pechos inmensos del mundo
se derraman,
todavía abro la boca.

Todavía ensayo el júbilo
de recibir las raíces en el jardín.

Aún podemos abrir la puerta
y no sentirnos como perros.

Acaso un día

Entonces sí, aún pensabas
acaso un día.

Mas yo he seguido el rastro de la sangre
y he sido tan fugaz,
tan gris, tan tuyo
que adiviné la rectitud
de tu palabra.

También yo he visto
los fulgores de esa mañana,
los espacios abiertos en la piedra,
el licor derramado,
la poesía aletargada en la pupila.

Y he dicho sí, sabiendo,
como lo saben los culpables,

acaso un día.

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Nandi Posada

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