«Silencio» y otros sonetos

Escritos por Foto del avatarJordana Amorós

Silencio

En brazos del silencio hoy busco mi acomodo.
Con discreción de amante, su amable terciopelo
me envuelve y yo lo siento un delicioso modo
de olvidar el mundano fragor y su escarpelo.

A mí misma me niego el mínimo sonido,
renuncio a que se sume mi lengua puntiaguda
al rito del escándalo, antes que darla al ruido
elijo libremente el estatus de muda.

Diré que se me ha roto la voz en la garganta
y me callo mi hastío y que se me atraganta
el bocado indigesto que se ha vuelto la vida.

No quiero malgastar saliva rebuscando
la palabra forzada que no acabe sonando
en mis labios de escarcha a triste despedida.


Génesis 3.0

Días de lluvia, hastío, miedo y llanto,
en que reina un silencio diferente,
y es obligado ser sobreviviente
a base de encerrarse a cal y canto.

Sentir la incertidumbre en el ambiente,
vivir la indefensión, sufrir quebranto
¿ qué huella dejará de solivianto
en nuestro imaginario impenitente?

Y después de este tiempo detenido,
el soñar con volver a todo aquello
que nos trajo hasta aquí. ¿Tiene sentido?

Más bien debiera el hombre plantearse
su absurdo existencial y en un destello
de lucidez, volver a reinventarse.


La cadencia perfecta

Lo siento, hoy no me inspira la musicología
preciosista, aspirante a lo imperecedero,
de esa que se obtiene tallando con esmero
la palabra vacía.

¿De qué me serviría
gastar treinta segundos buscando en el tintero
los melismas que aúpen mi nombre al candelero
cuando ya no me queda ni media avemaría?

Ahora lo que urge
es disfrutar absorta la cadencia que surge
desde la sangre adentro y te endulza el latido.

La que te va evocando
los rostros familiares de los que has ido amando,
cuyas sonrisas dieron a tu vida un sentido.


Un aleteo triste

Siempre estas ganas de salir corriendo,
de huir de la diabólica rutina
del silencio y la espina
en la que hace ya tanto me vengo consumiendo.

Siempre la voluntad que predomina
de continuar cumpliendo
con tu papel estúpido, sonriendo
mientras sin ruido mascas la obviedad de tu ruina

Un aleteo triste,
rumor a libertad en cielos irreales,
es todo el desahogo que el cuerpo se consiente.

Si el corazón resiste
y late, aun malviviendo, trabado entre zarzales,
pues qué va a hacer el alma, tan mística y prudente.

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Jordana Amorós

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