
Criatura celeste, de Ronald Harris
venías abrazada a tu planta y al desenfado
luminosa
sonreíste y eran las seis
y latías como una criatura celeste al principio de la noche
al tocarme
me convertiste en un ser al otro lado de la sombra
algo que brilla lejos de una paciente y bella oscuridad
traías el día a cuestas y aun así
tu corazón acarició mis ojos
y cualquier egoísmo fue imposible

Sea sombra, de William Vanders
Sea sombra —me dijeron—
y fui reflejo colándose
por los resquicios de las rejas.
Luego me gritaron: Sea callado.
Y junté todas mis voces,
las insospechadas, las ocultas, las no tan mías;
y fui atronador dentro de la palabra incesante.
Me insistieron: camine derecho mirando al piso.
Y fui recto por rumbo torcido viendo al cielo.
Entonces los pájaros migraron a mi ojos
y me sentí aumentado en cosas buenas.
Me buscaron, me golpearon y me encerraron.
Me obligaron a borrarme.
Me volví arena entre grilletes,
y salí por pies
a coleccionar caracolas en playas redimidas.



























