«El grito» y otros sonetos

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Dos sonetos de Sergio Oncina

El grito

A veces la recuerdo y me repito
que no debo llorar por tonterías,
que soy un hombre libre de utopías
de las que solo viven en lo escrito.

Aunque sea su sombra donde habito
y su luz la tristeza de mis días,
he de saber fingir entre ironías
y retener las lágrimas y el grito.

Pero todo es minúsculo si falta,
menos el desconsuelo que me asalta,
y no hay ningún remedio para mí.

Entonces, surge de mi voz, potente,
un alarido, un llanto que es torrente
de la vida exultante que perdí.


Llama presa

Preso, péndulo y llama mortecina
que tiembla con el aire que lo apaga,
Rígido movimiento, gime vaga
en una vela frágil, roma y fina.

Paisaje de la nada, lienzo y ruina
del color y la luz, la falsa daga
que rasguñó lo ajeno, que se embriaga
y enferma en la belleza adamantina.

Lumbre que pudre y seca, que se extingue
sobre la cera vieja y no distingue
amor de esclavitud, y cuando llora

expira más deprisa y se deshace,
y cuando goza no le satisface,
y, si calma su hambruna, se devora.

Imagen by Frosty Ilze

Dos sonetos de Jordana Amorós

Y si no es ahora

Después de pelearse, tan a brazo partido,
con la vida, hasta el borde del desfallecimiento,
¿Quién hay que no ambicione recobrar el aliento,
mientras dentro del pecho se aquieta su latido?

Yo le mantuve el pulso, pero que lo he perdido
hoy me predice el aire con su temblor friolento,
y, si no es ahora, ¿Cuándo será el momento
de iniciar el regreso hasta el calor del nido?

Allí donde al rumor de un mal presentimiento
acallan los arrullos, donde no existe un ruido
que distriga al espíritu y florece el olvido
benefactor, que ignora cualquier resentimiento,

En el que abandonarnos al ensimismamiento
y volver a soñarnos los que habíamos sido.


Apunte realista

No sé si es que leí mal los prospectos
de la vida o es que no traduje
bien su argot, que por mucho que me estruje
las neuronas, no cuajan mis proyectos.

Cuando a tu alrededor el mundo cruje
al sentir que te fallan lo afectos,
un buen boceto de los desperfectos
no habrá ningún Da Vinci que dibuje.

¿Quién no tiene en su haber un cataclismo,
virus, error o eructo del abismo
que le ha puesto la vida bocabajo?

Si alguien te viene a hablar del optimismo
existencial… enfréntalo allí mismo
y, sin remite,!mándalo al carajo!