
Tema propuesto por Jorge Aussel
Recién le pedí a una señora que añadiera una breve descripción sobre el poema que había publicado en una comunidad de la que soy uno de los moderadores:
Necesitamos que siempre se ponga una descripción. La descripción en estos casos podría ser algo así: «Una reflexión sobre el temor», «Un poema de amor», «Un video sobre tal o cual cosa», ¿me explico?
Ella me respondió:
Sí, te explicas, pero en la poesía es algo difícil, creo que optaré por poner el primer verso, la poesía no se explica. Gracias.
Yo no opino lo que ella, pero ¿para qué me voy a poner a discutir inútilmente?
Me gustaría saber qué opinan ustedes, porque es una frase que escucho una y otra y otra vez, y me tiene hasta la nuca. Siento que es un cliché que utilizan algunos para escribir con total impunidad. Si la poesía no se explica, entonces escribo lo que se me cante la pindonga, y no le tengo que rendir cuentas a nadie. Vendría a ser algo así, ¿no?
Debate:
Jorge Aussel
Agrego.
Hay algo inexplicable en la poesía. Eso es cierto. La sensación que nos produce es sólo nuestra. Aún así creo que todo poema bien construido debería poder desentrañarse.
Einstein decía: «No has entendido algo hasta que eres capaz de explicárselo a tu abuela». Yo creo que es así. Cuando no entendemos algo, obviamente no lo sabemos explicar. Pero la palabra no es algo inexplicable como sí lo es la sensación que nos produce la palabra. Así que ¿por qué la poesía no debería explicarse? ¿Entonces cometemos sacrilegio cada vez que tratamos de hacer una exégesis sobre un poema? No sé, son algunas de las preguntas que me surgen…
Jordana Amorós
…que la buena señora no captaba del todo el sentido de esa frase que todos hemos oído alguna vez de que «la poesía no se explica».
Una cosa es poner un título pertinente o una pequeña descripción sobre la temática de un poema y otra muy diferente explicarlo, incluso explicárselo a alguien porque no lo ha comprendido suficientemente.
Respecto a esto último yo soy de la opinión de que si un poema necesita ser explicado es que ha resultado fallido.
Todos sabemos que no hay poemas sino lectores y si un poema es bello y sugerente, cada uno lo dotará de su propio sentido, independientemente de que adivine o no todas las claves del autor, teniendo en cuenta que un poema puede tener una lectura literal o metafórica o absolutamente críptica, y que incluso estos tres planos y algunos otros más se pueden solapar en el mismo texto.
Es más, si se lo vuelve a leer al cabo del tiempo, seguro que se le encuentra otros diferentes.
Por supuesto que hay poemas de muy difícil comprensión. Por ejemplo, a mí me cuestan los surrealistas. Aleixandre es uno de mis preferidos y sin embargo algunos de «Espadas como labios» me dejan perpleja.
Lo mismo me pasa con «Poeta en NY». Digan lo que digan los superentendidos, a mí me gusta más el Lorca del «Romancero», que es el que fue capaz de conquistar a la gente, no creo que nadie consiga llegar a ser popular diciendo cosas como:
«Debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato. Debajo de las divisiones hay una gota de sangre de marinero»
Bueno, que sí, que luego el poema continúa y es muy metafórico, pero yo siempre he sospechado que cuando lo escribió estaba pasado de algo o se estaba quedando con el personal… Pero siempre se podrá gozar de la belleza de las imágenes o de la musicalidad del ritmo.
Si un poema no le cuenta al lector una historia comprensible o le trasmite un sentimiento ni le sugiere un misterio ni lo sorprende con sus imágenes ni lo hace vibrar con su música… Pues mejor que te olvides de él.
De todos modos, si uno se empeña en ser poeta, pues mejor aplicarse con otro.
Es solo mi opinión, seguro que respecto a esto, como respecto a todo, hay muchas y muy diversas.
Creo que lo que pasa es que eso que dijo Einstein seguramente es cierto para las ciencias, pero la poesía se mueve en el plano de lo intangible e indemostrable, de la emoción, del sentimiento y no creo que ninguno de nosotros seamos capaces de explicar adecuada o suficientemente los propios. De ahí que lo intentemos una y otra y otra vez en cada poema, en cientos y cientos de un mismo poeta, en miles y miles de miles de poetas.
Si te das cuenta, lo que hacemos es intentar, más que explicar, explicarnos lo que sentimos ante situaciones básicas de la vida: el amor( y aún más el desamor), la muerte, el miedo, la ausencia, la perplejidad ante el mundo, el viaje, el retorno.
Conclusión : Se ve que nos explicamos muy mal ¿no? Porque si no ¿A qué tanto repetirnos?
Miguel Palacios
Yo me decanto hacia el no tener que dar explicación alguna del poema, Éste debe ser como unas garras que se hunden en la carne del lector, y éste percibe, sin que se lo expliquen, el mensaje que le quieren tansmitir, eso sí, siempre a su manera y acorde con sus vivencias.
Por mi parte un no definitivo.
Y hago extensivo este parecer a cualquier tipo de arte. Se puede exlicar el teorema de Pitágoras o de Arquímedes, nunca unas Meninas o una Gioconda como tampoco el Grito, a lo sumo puede detrminarse la técnica pero nunca el contendo.
Jorge Aussel
Yo soy partidario de explicar lo que sea si alguien no lo entiende después de haberlo leído. No creo que sea obligación del autor explicarse, pero me parece un gesto de generosidad de su parte. Lo más fácil es decir: «Si no entendiste, jodete». En cambio interpretarse demanda un gran esfuerzo, porque a veces uno sabe bien lo que escribió, pero explicarlo resulta complicadísimo. Y muchos escritores es justamente eso lo que quieren evitar. A ver si todavía se dan cuenta que lo que escribieron no tiene ni pies ni cabeza y tienen que humillarse reconociéndolo.
A mí me gusta escribir aforismos. Muchos de esos aforismos tienen varias interpretaciones, y la mayoría es producto de horas y horas de análisis, porque a algunos hasta a mí me cuesta desmenuzarlos. A uno le encontré veinticuatro interpretaciones diferentes. ¿Qué lector promedio se va a poner a analizar hasta ese punto? Si yo no se lo digo, la persona no se entera en su perra vida.
Aunque a veces ocurre lo contrario. El lector se cruza con el escritor, comienza a explicarle su obra, y el escritor arriba a conclusiones que, de otro modo, le hubiesen pasado totalmente desapercibidas.
Creo que en el intercambio es donde crecemos. Si nos quedamos nada más que con nuestra visión, literalmente nos quedamos estancados en ella, aunque nuestra visión sea la total incomprensión. Para que esa visión se amplíe necesitamos otras visiones. No importa si el texto lo explica el escritor o un lector que lo haya comprendido, lo importante es poder sacarle el jugo.
Eva Lucía Armas
Yo creo que falta mucho eso que enseñamos las profes de Lengua a nuestros alumnos y se llama «comprensión».
Ir a sí se explica un poema o no se explica, no tiene nada que ver con hacer una síntesis del mismo, que, generalmente, se encuentra atrapada en el nudo poético. Así, a veces un poema se explica a sí mismo con poner dos de sus versos y no dando todos los detalles de cómo fue concebido.
Yo participo de la idea de Jordana. Si un poema precisa una explicación y no llegó ni siquiera desde su estética al receptor, es porque es un mal poema y no cumple ningún requisito al respecto, por más bien hecho que esté. Tuvimos algunos casos de esos de «surrealismo patético» en el Grupo Ultraversal y decidimos de común acuerdo no concurrir a las lecciones de Léame mediante este manual.
Lo que pasa es que los autores que se dicen a sí mismos «poetas o escritores» en las redes sociales son en su abrumadora mayoría de medio pelo para abajo (y no intento ser peyorativa) sino contrastar con una realidad que es la que desgraciadamente mis pobres ojitos ven a diario. Los que se autodenominan «poetas o escritores» y se la pasan pregonando y vendiendo sus poemarios o novelas, no saben un mínimo de gramática ni qué decir de sintaxis y si ya nos ponemos exquisitos, no entienden absolutamente nada de no escribir tópicos (sacando siempre esos talentos que menciona Jorge, que también están sueltos por la red como peces de oro entre un montón de barracudas de lata).
Es muy difícil relacionarse con gente que piensa sin pensar y que escribe peor que mis alumnos semianalfabetos, porque carecen de la creatividad básica. Desgraciadamente, todos se consideran escritores o poetas por escribir sus sentimientos y en verdad deberiamos decir «por NO escribirlos» porque son copia de copia de copia de copia y una lee a uno y parece que hubiera leído a todos.
Bueno, me extendí y me sale la profe.
Será por eso que participo tan poco del mundo de las redes, chicos, y me refugio, así como lo oyen, en el Grupo Ultraversal.
Alex Augusto Cabrera
Yo me acuerdo de memoria unos versos de Vallejo, allá en su Trilce:
Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos
pura yema infantil innumerable madre
Tenía doce años y sólo veía al leer, huevos, madre y bizcochos.
Tenía doce años y leí todo el poema y no entendí nada, pero me hizo llorar. Lo he leído mucho desde entonces y aún no lo entiendo, como no entiendo ni entenderé nunca casi nada de Trilce, pero sigo sintiendo enormemente Trilce cada que lo leo.
Hay poemas inexplicables, pero y en eso sí creo. Si no lo entiendes, siéntelo y si no lo entiendes ni lo sientes, quiere decir que el autor se quedó solo, únicamente consigo mismo y lo siento por él pero yo no lo seguiré, buscaré otra lectura. Cada vez que se me presenta ese problema, elijo otra lectura.
Mar García Romero
Yo mantengo que la belleza es en sí misma una explicación, no he dicho la poesía o un poema determinado, sino la belleza. Cuando ésta se halla plenamente en un poema se siente, te conmueve, te tira los palos del sombrajo y, si todo no lo entiendo, si le doy una interpretación distinta al autor, mejor, porque el poema ya me pertenece a mí también, como lectora.
El misterio es parte de la poesía, si no estaríamos hablando de prosa, por eso digo, que no todo debe explicarse e, incluso, entenderse. (Cuando digo prosa, quiero decir que no es poesía, hay prosas poéticas que son verdaderas joyas).
No me gusta explicar mis poemas, si debo hacerlo, o bien yo he fallado o mi lector tiene un «lenguaje
interior» donde no existe comunión conmigo, ya que siempre no seré quien falle.
Mi ejemplo es este: Me apasiona René Char. Si yo desconociera el tiempo que le tocó vivir, la terrible Europa de la II Guerra Mundial, me sería imposible entender Furor y Misterio, Común Presencia o Vuelta Atrás. No lo entendería, pero seguiría admirando el magisterio de su verbo.
Resumo: No quiero explicar mi poesía, lo míos me entenderán y los demás, que piensen o imaginen lo que quieran.





















