Entrevista a Sergio Oncina

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«Antes los escritores se hacían famosos,
ahora a los famosos los disfrazan de escritores.
»

Sergio Oncina es un leonés de pueblo, como él mismo nos precisa. Es desde esa definición como se puede entender su vida y su literatura. Orgulloso de haberse educado en diversas escuelas de la geografía leonesa, toma prestado el nombre de uno de sus pueblos como pseudónimo (Oncina).

Como su labor profesional se ha desarrollado entre el campo de los números y la economía, es prácticamente autodidacta en técnica literaria hasta toparse, llegando como un aficionado, con Ultraversal, donde perfila su estilo y se transforma en escritor. Ahora, nos cuenta que, es un aldeano leonés, que ha escrito innumerables poemas y tres novelas cortas, dos de ellas finalizadas: «La última carrera» y «De la mano de mi hija» y otra en proceso de edición «Las Prieto».

Sus novelas hablan del mundo rural que conoció y de la experiencia de ser hombre y padre.

Pareciera que su objetivo escribiendo es el autoconocimiento.

Quizá sea por esto que él mismo edita sus novelas para sí mismo y, si alguien quiere leerle, solo se accede a su literatura dentro de Ultraversal o mediante petición personal.

Decepcionado con las redes sociales, el culto a la imagen y la adoración a la facilidad y al momento, casi todas sus aficiones requieren un esfuerzo físico o mental.

Aunque es un hombre de más fobias que filias, se puede afirmar que le gustan los deportes, la montaña, correr, el ajedrez, el cine clásico y el silencio.

—¿Qué llevó a un economista a interesarse por el campo de las letras?
—Realmente no tengo vocación de economista. Yo elijo mis trabajos remunerados y, en su momento, mis estudios con criterios diferentes a lo habitual. Me importa mucho más el tiempo que no le dedico al trabajo o al estudio, que la jornada laboral, a esta solo le exijo comodidad y que pueda desarrollarla con los mínimos conflictos posibles. A veces es inviable, por desgracia.
Siempre me gustó leer y escribir, es inherente a mi personalidad. Me encanta tomarme en serio mis aficiones y la literatura es una de ellas. Las matemáticas, la economía y la literatura tienen para mí algo en común, son campos que puedo explorar sin la torpeza con la que me adentro en otros.

—¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo literario?
—Recuerdo un momento exacto en el que decidí que quería ser escritor, una vocación sobrevenida, si fuese creyente convencido creo que lo llamaría revelación divina.
A partir de esta decisión comencé a leer con más atención y estudiar cualquier información literaria que llegaba a mí. He de decir que me encontré tanta mediocridad y falsedad en internet que estuve dando rodeos y equivocándome durante varios años. Finalmente logré discernir un par de verdades objetivas entre tanta paja, y pude avanzar, poco a poco.

—Escribes poesía en todos los formatos. ¿Tienes alguno preferido?
—Ninguno. En tal caso diría que soporto mejor algunos formatos que otros. Por lo general no me agrada la poesía, ni leerla ni escribirla. Pese a ello he escrito más de mil poemas. Si tuviese que mojarme con la respuesta diría que tengo mucha facilidad para escribir sonetos clásicos, son mis preferidos a la hora de escribir. Para leer me da igual la estructura o la falta de ella, pero soy muy exigente y cualquier imprecisión lingüística me saca de quicio. Lo peor es que aunque no haya imprecisiones, si el lenguaje no se adapta al que yo espero, no conecto con el poema y me aburre. La mayoría de la poesía que se lee en internet es basura y, como no se dice, va impregnando de mierda cualquier resto de buena poesía que haya.
A veces se lee algo bueno y eso me permite decir que solo la mayoría es basura y no toda.

—¿Qué opinas de los sonetos escritos en la actualidad con lenguaje decimonónico?¿Crees que la modernidad debe extenderse a todas las estructuras poéticas?
—Me preocupa más que estén bien escritos que el tipo de lenguaje que se use. Puedo disfrutar de un soneto sobre la actualidad escrito con estilo gongorino, incluso jugar a escribirlo yo.
Prefiero un lenguaje natural adaptado al mundo en el que vivo, pero no me parece deleznable lo contrario.

—¿Piensas que la música acompañando el recitado de un poema mejora su impacto?
En esto sí soy contundente, la música no es poema ni literatura, un poema debe valerse por si mismo, leído en silencio, no necesita música que lo acompañe. Si la música lo mejora es que el poema no era muy bueno.
La música consiste en jugar con el tiempo y el sonido y cada poema ya tiene incorporada su propia partitura basada en el ritmo del idioma, sus acentos y pausas interversales y estróficas.
Si añades música ajena modificas el poema y estás haciendo una canción, no un poema.
La música es una actividad artística y la literatura, otra. A mí me interesa la literatura.
Esto me lleva a diversas preguntas:
¿Pueden ser poemas las letras de canciones?
Para mí no. Como decía, el poema tiene su ritmo y la letra de una canción necesita incorporar un ritmo musical para funcionar correctamente.
¿Pueden ser literatura las letras de canciones?
Supongo que sí, se escriben y han premiado con un Nobel de Literatura a Dylan.

—¿Te parece justo ese premio?
—No lo sé, no sé suficiente inglés para opinar. Pienso que para juzgar literatura, sobre todo la poética, se requiere de un conocimiento profundo del idioma en el que se escribió el original, pues la mayoría de los ritmos impuestos en lo escrito se pierden en las traducciones que no pueden trasladar la tonicidad de las palabras, los acentos ni la fonética.
Posiblemente sea un premio injusto porque vivimos en una sociedad donde lo anglosajón domina la cultura de tal modo que minimiza al resto de idiomas, no creo que las letras de Bob Dylan sean mejores que las de algunos cantautores hispanoparlantes.
Por ejemplo, hablando de literatura universal: Shakespeare traducido no le llega a la suela de los zapatos a Cervantes, pero tampoco a Lope, Calderón y otros muchos.

—¿Te ha surgido algún obstáculo a la hora de enfrentar la poesía?
—A la hora de aprender me he atragantado con el excesivo tecnicismo de los tratados poéticos, pero la mayor pérdida de tiempo la he sufrido por las falsas alabanzas que se leen en la red, y me refiero a mis primeros poemas, pero también a todos los mediocres que ensalzan la mediocridad de otros y así retroalimentan su ego. Dañan la imagen de la poesía.

—También te dedicas a la prosa. En tu caso ¿poesía y prosa tienen algún elemento en común?
—Intento siempre que el mensaje provoque para bien o para mal en el lector.Y lo que es seguro que mantienen en común mi prosa y mi poesía es un lenguaje natural y cercano a mis raíces leonesas.

—¿Cómo definirías el estilo de tus novelas?
—Mi literatura en general la encuadraría en el término literatura de la experiencia. A través de un lenguaje sencillo planteo situaciones reales que le han podido suceder a cualquiera. Otra característica de mi prosa es el gusto por escribir en primera persona con la intención de que la novela parezca además de creíble, verdad.

—¿Notaste un antes y un después en cuanto a autoconocimiento tras escribir tus novelas?
—Por supuesto, para saber cómo reacciona un personaje ante una situación hay que enfrentarse, analizarse a uno mismo ante el hecho y comprender si el personaje se comportaría igual o bajo que circunstancias es lógico que tome el camino que deseo que tome en la novela.
Además uso a menudo el recurso de afirmar contundentemente en primera persona y luego, en el desarrollo y análisis de la afirmación, comprendo si me siento cómodo o incómodo poniéndolo en boca de un personaje que representa un yo, aunque sea ficticio.

—¿Tienes una novela en proyecto, Las Prieto. Sin desvelar la trama. ¿Puedes adelantarnos algo?
—Las Prieto ya está finalizada en Ultra, falta una última revisión puesto que he detectado un par de fallos estructurales que no me han permitido darle una edición correcta.
Se puede leer sin inconveniente en nuestro foro, aunque no la tenga disponible en ePub.
Es un homenaje a las mujeres de los pueblos leoneses a través de los ojos del narrador, un crío que se convierte en joven en ese ambiente rural.
Mi proyecto actual, y va para largo porque no atravieso mi mejor época creadora, es una mezcla de novela y ensayo que se titula «Mierdapoesía». La verdad es que el título llama la atención y provoca visitas, el contenido todavía no sé si valdrá la pena.

—Eres amante del silencio. A la hora de la creación puedes hacerlo con música, con la televisión encendida o tienes que escribir sin ruido de fondo ?
Puedo, pero cuando escribo no me preguntes qué música suena, qué programa dan en la tele o qué está sucediendo alrededor porque no lo sé y posiblemente te gruña como única respuesta.

—¿Crees que la inteligencia artificial puede llegar a suplantar la actividad literaria de las personas, sin que se note la diferencia?
—Depende de qué actividad literaria. En un futuro la mayoría de los best seller seguro que los puede escribir una IA si se inventa también un buen perfil de autor. Antes los escritores se hacían famosos, ahora a los famosos los disfrazan de escritores.
A la literatura que no vende nunca nada la suplantará porque no interesa a nadie. Ya me dirás qué sentido tendría una IA que escribiese un libro de poemas para que lo leyesen cuatro gatos.
Poderoso caballero es Don Dinero.

—¿A qué es debida tu decepción por las redes sociales?
—No me gustan las aglomeraciones y las evito. Las redes sociales implican un trato social basado en la banalidad, la imagen y la inmediatez. Y cuando quieres profundizar en algún tema te encuentras publicidad, postureo, arrogancia e ignorancia, un cóctel que no me apetece sufrir.
Las redes sociales son ruido aunque apagues el volumen.

—Y para finalizar y ya que eres admirador del cine clásico. ¿Cuál es tu película favorita?
—Por fin seré breve: Casablanca. Me encanta esa película.
Y una más moderna, aunque acabará siendo un clásico, Million Dolar Baby.

—Muchas gracias Sergio. Ha sido muy gratificante hablar contigo.
—Gracias a ti y a los lectores por soportarme.

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Rosario Alonso

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